segunda-feira, 29 de abril de 2019

Este programa é de “extrema-direita”?

Cristina Miranda

A comunicação social prossegue na sua lavagem cerebral em conotar tudo o que vem da direita como “extrema direita”, mas  branqueia tudo o que vem da esquerda mesmo com os membros dessa ideologia com assento parlamentar, a desfilarem por uma avenida instigando ao ódio enquanto cantam a morte a Bolsonaro, que venceu as eleições democraticamente ou a defenderem com louvores, as ditaduras comunistas na Venezuela ou Cuba.

Sim é verdade que existem extremismos quer à direita quer à esquerda, mas por que razão se oculta a verdade no caso das esquerdas efetivamente extremistas e se mente quanto às de direita que não o são de todo? Eu tenho uma teoria.

Na verdade, vivemos num mundo ao contrário. Uma sociedade que ao longo das décadas perdeu literalmente seus valores, seus princípios. Por isso, cada vez que surge alguém disposto a repor a ordem e valores sociais perdidos, os “progressistas” que a desconstruíram, catalogam o “inimigo” para assustar os eleitores e afastá-los da possibilidade de virem a ganhar o poder.

Por quê? Porque são efetivamente uma “ameaça”, não ao povo, mas a eles, parasitas do poder, que vivem à custa do caos social e financeiro.

Neste sentido, desafio meus leitores a identificar neste programa eleitoral do VOX espanhol que surpreendeu nestas eleições espanholas com uma ascensão inédita, o dito “extremismo de direita”. Mas se não se importam, vou me sentar enquanto espero pois sofro da coluna.



A desinformação combate-se assim: com factos. E duvido que não aprecie o que nele se defende. “Extremismo”? Só se for na defesa firme e sem preconceito de uma sociedade justa, responsável, com valores e que combate o extremismo. Aquela que nossos avós e pais nos deixaram, mas que os “piratas progressistas” destruíram em poucas décadas.
Título e Texto: Cristina Miranda, Blasfémias, 29-4-2019

Um comentário:

  1. Se eu fosse espanhol votaria no VOX, com toda a certeza e convicção:

    ESPAÑA, UNIDAD Y SOBERANÍA
    1. Suspensión de la autonomía catalana hasta la derrota sin paliativos del golpismo y la depuración de responsabilidades civiles y penales.

    2. Ilegalización de los partidos, asociaciones u ONGs que persigan la destrucción de la unidad territorial de la Nación y de su soberanía.

    3. Dotar de la máxima protección jurídica a los símbolos de la nación, especialmente la Bandera, el Himno y la Corona. Agravamiento de las penas por las ofensas y ultrajes a España y sus símbolos o emblemas. Ninguna afrenta a ellos debe quedar impune.

    4. Ninguna administración ni particular puede menospreciar la lengua común de todos, el español. Mucho menos discriminarla. Hay que cumplir estrictamente el mandato constitucional de que todos los españoles tienen derecho a utilizar el español, y el deber de conocerlo. Suprimir el requisito del conocimiento de la lengua cooficial en el acceso a la función pública de forma que se evite cualquier tipo de discriminación.

    5. Supresión de las policías autonómicas y, hasta que se haga efectiva, alcanzar la equiparación salarial real entre el Cuerpo Nacional de Policía, Guardia Civil y las policías autonómicas. Todas las FCSE dependerán en última instancia del Gobierno Central.

    6. Transformar el Estado autonómico en un Estado de Derecho unitario que promueva la igualdad y la solidaridad en vez de los privilegios y la división. Un solo gobierno y un solo parlamento para toda España. Como paso previo: devolución inmediata al Estado de las competencias de Educación, Sanidad, Seguridad y Justicia limitando en todo lo posible la capacidad legislativa autonómica.

    7. Intensidad y determinación en las acciones diplomáticas para la devolución de Gibraltar, y el desmantelamiento de las redes de piratería, narcotráfico, contrabando y blanqueo de capitales que se extienden desde la colonia.

    8. Plan integral para el conocimiento, difusión y protección de la identidad nacional y de la aportación de España a la civilización y a la historia universal, con especial atención a las gestas y hazañas de nuestros héroes nacionales.

    9. Derogación inmediata de la Ley de Memoria Histórica. Ningún parlamento está legitimado para definir nuestro pasado, y menos excluyendo a los españoles que difieren de sus definiciones. No puede utilizarse el pasado para dividirnos, al contrario, hay que homenajear conjuntamente a todos los que, desde perspectivas históricas diferentes, lucharon por España.

    10. Supresión del Concierto Económico Vasco y el Convenio Navarro y la incorporación de ambas regiones y sus Diputaciones Forales al Régimen Común.

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